Cómo ayudar a un perro de protectora con miedo
La prisa por que se sienta como en casa es, casi siempre, lo que más tarda esa sensación en llegar.
Llega a casa después de meses, a veces años, en una protectora o en la calle. Y la primera semana se pasa a ratos escondido, a ratos tenso, comiendo poco o vigilando cada movimiento.
Es lo esperable. Un cambio de vida completo, con personas, olores y rutinas nuevas de golpe, no se procesa en un par de días.
Por qué no hay que tener prisa
Hay una idea extendida, y bastante útil como referencia, de que un perro adoptado necesita algo así como tres días para empezar a decomprimirse, tres semanas para aprender la rutina de la casa, y tres meses para sentirse verdaderamente instalado.
No es una regla exacta que valga para todos los perros por igual, pero sí transmite algo importante: el proceso es largo, y las prisas de la primera semana suelen ir en contra del propio perro.
Los primeros días
Evita las visitas de gente que quiere conocerlo. Evita también las salidas a sitios con mucha gente o muchos perros. Cuanta menos novedad de golpe, mejor.
Deja que explore la casa a su ritmo, sin llevarlo de habitación en habitación para «enseñársela». Si se queda en un rincón varias horas, está bien así.
No insistas en el contacto físico. Ni caricias forzadas, ni cogerlo en brazos, ni mirarlo fijamente, que muchos perros interpretan como una amenaza.
Cómo ganarte su confianza
Siéntate cerca, sin mirarlo directamente, y deja caer algún premio de vez en cuando sin pedirle nada a cambio.
Habla en un tono normal, no en un tono agudo de ánimo constante, que a algunos perros con miedo les resulta más inquietante que calmante.
Deja que sea él quien decide acercarse. El primer día que se acerque por su cuenta vale más que una semana entera intentando atraerlo.
Rutina, cuanto antes mejor
Horarios de comida, paseo y descanso estables, desde el principio, ayudan más que cualquier otra cosa a que el perro empiece a predecir lo que viene.
Un perro que puede anticipar su día tiene mucho menos que gestionar emocionalmente que uno que no sabe qué va a pasar.
Retrocesos
Van a pasar, y no significan que algo se haya hecho mal. Un ruido fuerte, una visita inesperada, o simplemente un mal día pueden hacer que un perro que parecía ya tranquilo vuelva a esconderse.
Se retoma desde donde esté ese día, sin frustración, sin forzar para recuperar el terreno de golpe.
Cuándo pedir ayuda
Si después de varios meses el miedo generalizado no cede en absoluto, si hay gruñidos con cualquier acercamiento, o si la historia previa incluye maltrato conocido, un profesional especializado en perros con estas historias puede acelerar mucho el proceso.
Preguntas frecuentes
¿Debo forzarlo a socializar con otros perros pronto?
No hay prisa. Es mejor esperar a que el perro esté razonablemente asentado en casa antes de exponerlo a encuentros con otros perros que no puede anticipar ni controlar.
¿Es normal que no quiera comer los primeros días?
Cierta reducción del apetito es habitual por el estrés del cambio. Si se prolonga más de dos o tres días, o si deja de beber agua, conviene consultar con el veterinario para descartar otras causas.
¿Los niños de la casa deben tener contacto limitado al principio?
Sí, sobre todo si el perro muestra señales de miedo. Los niños tienden a moverse rápido, hablar alto y querer contacto físico inmediato, justo lo que más puede abrumar a un perro que todavía no confía en el entorno.
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